viernes, 12 de agosto de 2016

Soñar despierto


Cuando sueño despierto es dos veces mejor que cuando lo hago durmiendo. A veces tras un sueño bonito, me hago el remolón en duermevela para no olvidarlo y con los ojos cerrados recreo como si de una cinta de vídeo se tratara, adelantando y atrasando y comprimiendo, hasta llegar al trailer final en que despierto y se apaga con el choque de la rotunda realidad.

Sin embargo, cuando lo hago despierto, me dura todo el día la sensación de magia y entro en un trance difícil de explicar, La música tiene que ver mucho con ello, La vida es más bonita con una buena banda sonora. Como un Samurai que espera el momento, agazapado, espero y no hago nada. Miro y sueño despierto con todos los sentidos mirando como cáen las gotas en mi cara, como lágrimas perfectas de cristal, y los cientoún reflejos que provocan descubriendo un pequeño universo en el que nada es lo que parece y las pequeñas lágrimas ascienden hacia arriba en realidad.


Magia de los momentos congelados, latentes e invisibles. Momentos del interior de nuestra vida, recuerdos que atrapamos para intentar parar un instante en el tiempo, con todo su color porque tan sólo somos pasajeros de un viaje que acaba, cuando no queda nada.


"Lo que queda es lo que importa, lo que no queda, es que no hubo nunca"

Pablo Carajaula.

Como un preso grabando a navaja su nombre y la fecha en la celda, como Brooks en "Cadena Perpetua" , como Pablo luchando contra su maldita esquizofrenia.

Como una gota sola que se pierde en el Mar para ganar el formar parte de algo inmenso.


Vuelvo a la realidad y me afeito escuchando a mi hijo llamarme escaleras abajo:
- Papá, vas a bajar? estoy haciendo una magia que gira y gira.........

-Ya bajo! le respondo, mientras pienso que también él ya sueña, el milagro es completo.

Disfrutad de la vida en lo que hagáis, si queréis un consejo.


Pepe ortega.

lunes, 18 de julio de 2016

Celia con su padre en su chabola

Léo hoy un artículo de Lola Dominguez en su sección el Alfeizar en ABC de Sevilla, sobre Celia, la niña del vacie que ganó un concurso escolar de redacción con un inocente relato sobre la boda de su hermano, (cuya madre aparece en el Blog más abajo retratada en su casa), y me salen los más hondos sentimientos. Recuerdo la noticia, precisamente por eso me aventuré a ir a su casa en el Vacie al ver una estupenda foto de Javier Diaz en El correo de Andalucía de la niña Celia sentada en su cama, Dentro de la chabola. Decía que quería ser abogada para ayudar a su gente. Estaba haciendo por aquel entonces un taller con el fotógrafo de la Agencia Magnum Alex Web el cual me dijo que ya estaba bien de remolonear y que quería ver fotos mías, que que me interesaba fotografiar...
Con la excusa de la noticia me fuí al Vacie preguntando por Celia.


A partir de esa incursión en la casa de Celia, en la que me trataron estupendamente e incluso me invitaron a comer, me caló
tan hondo el tema del Vacie que estuve cerca de dos años metido de lleno en el tema fotografiando de la forma más pura que me fué posible, no la miseria sino la vida y la gente en aquel asentamiento chabolista sevillano. Hasta tal punto me metí que cada vez que ardía una chabola de noche o de día me llamaban para documentarlo, ya que tenía un archivo gráfico de estado y desperfectos de cada una de las chabolas que había en ese momento en el Asentamiento, incluso hice alguna boda con prueba del pañuelo incluida, esto es cuando a la novia que no suele tener más de 16 años le meten los dedos en sus partes para ver que sangra y en efecto es virgen. Eso no sale en los periódicos...
Pues bien, Lola se pregunta en su artículo que que habrá sido de la niña, si seguirá estudiando...
Querida Lola, la última vez que pregunte en el Vacie, por su familia, se habían ido del asentamiento por la inseguridad reinante, no sé hacia donde y es probable, aunque en lo más hondo espero que no, que no siga estudiando y que a los 15 ó 16 años se haya casado y tenga ya una o dos criaturas como es habitual en este tipo de entornos. Hubiera sido un buen precedente verdad? Así se enterarían los políticos, quien sabe, que además de limpiar el entorno hay que preocuparse igual o más de la educación no solo de los niños que allí viven, sino de los padres para así poder hacer realidad quizá en un futuro no muy lejano, una integración positiva para todos. Gracias por acordarte de Celia en tu artículo Lola y este escrito es para que veas que hay gente que, como tú, tambien nos acordamos. Pepe Ortega.